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LITERARIA

SAMUEL Y EL AMULETO

SAMUEL Y EL AMULETO En un área marginal de una pequeña ciudad nació un precoz niño, que
desde pequeño desarmaba todo objeto mecánico o con piezas que a sus
manos llegará, de vivaces ojos y destellantes pestañas, Samuel iba
creciendo, y conociendo más el mundo que le rodeaba, aunque este mundo
no era el más auspicioso para su desarrollo intelectual, ni mucho menos
el de su hogar puesto que su madre tuvo que salir sola con sus dos
hijos, ya que el padre de ellos había desaperecido tres años antes
misteriosamente, y samuel lidiaba con las enterezas que esta le iba
planteando, al ser tempranamente el hombre de la casa.

Cierto día pasaron por allí unos gitanos, los cuales cada cinco años
hacían su aparición por algunos días, tratando de vender todo objeto
disponible, los cuales entre sus amuletos y chucherías llevaban un imán
entre sus pertenencias, y fue así como vio asombrosamente como este
objeto podía desprender los colores de las cosas al ser tocado por el
imán, la ilusión óptica fue sorprendente, la gente quedó atónita, es
más  Samuel pensó que ese sería un gran instruimento que él debía de
tener, al acercarse a uno de los gitanso el niño de tan solo nueve años
preguntó si estaba a la venta y que cuanto podía costar, él imagino que
con sus  pequeños juguetes, caja de tuercas, el sencillo guardado en su
pequeña alcancía y su vieja bicicleta podían cubrir ese precio, pero la
negativa y rotundo ¡No está a la venta! lo pusieron en conocimiento.

Muy triste y con ganas de poseerlo se retiro acongojado, y pesaroso por
la noche, subió a aquel cerro que colindaba con su casa, el cual siempre
era su refugio ante las penas  de no tener cerca a su padre o las
penurias que sufría su madre y ante el pensamiento vivo; algo llamó su
atención al cielo, y las vio, vio  un cúmulo de hermosas estrellas y
entre ellas tres fulgurantes y brillosas luminosidades que caían
fugazmente  al mismo tiempo, juntas las tres; nunca antes vio tal evento
astral, y recordó de niño lo que su padre le coemtnó que él hacía, y
ante el bello espectáculo pidió un único deseo, con todas sus fuerzas.

Ya en casa, al día siguiente despertó como todas las  mañanas, ayudó a
su madre a cargar agua, a encender el fuego del fogón a leña y de 
preparar la mesa para el desayuno, ayudó a vestir a su pequeña hermanita
y se lavó y alistó para irse a su escuela, todo parecía normal, 
mientras que al dirigirse a su colegio en medio del camino, estaba allí,
sentada, era linda, de mirada tierna, una hermosa niña de  bellos ojos
verdes, conteniendo algo negro entre sus manos; él se quedó concentrado
en ella al mirarla de pies a cabeza y al auscultar la belleza
inconfundible jamás vista en ninguna otra niña de su edad; y mientrás él
quedaba asombrado, la niña volteó y se percató de la mirada, y soltó
una leve sonrisa que apaciguó cualquier verguenza o timidez.

Samuel se sentó a su lado y charlaron como si se conocieran de siempre,
de años, de toda la vida, fue tan larga la charla que Samuel no acudió a
su colegio aquel día; se contaron de todo, fue un recuerdo que jamás
olvidó, terminada la conversación, la bella niña le expresó la
consternación de no saber donde se hallaba su padre, pero que el se
merecía una nueva oportunidad en al vida para ser feliz, así que le
entregó a Samuel aquel imán, el objeto que el  deseaba tener, no lopodía
creer era imposible tener aquel imán con poderes especiales que quitaba
el color a las cosas; la niña comentó a Samuel que había observado en
su mirada y palabras una fuerte nostalgia e incesante tristeza y que
sabía que necesitaba de  una ayuda, y que él se lo merecía, y los sacó
de entre sus manos y se lo entregó, aquel amuleto hallado en lejanas y
reconditas montañas de los Andes, , expresándole que con ello ella
aplacaba la tristeza en su familia y le advirtió acerca de lo que esta
piedra hacía, indicándole que no sólo el color de los objetos los
quitaba, sino que había un poder más extraordinario que entregaba a
quien lo poseía, era la extenuante felicidad, que la traía consigo, pero
sólo en un inicio y que después se cobraba un precio elevado por la
ambición de poseerlo la desunión; y eso pasó a su familia, la cual vivió
feliz en un principio, pero que después despertó rencores y ambiciones
por poseerlo, envidias persoanles  y después la desmembración de toda su
familia, por ello pidió a Samuel que lo utilizará con sabiduría, pero
que una vez cumplidos sus deseos y logrado ser feliz, lo entregara a
otro ser que lo necesitara y que sólo sea usado lo suficiente, porque
causaba dependencia y autodestrucción, había q desacerse de él.

Después de todo un día de conversación y haber logrado la mas bella
amistad, llegó Samuel muy emocionado por todo lo vivido, al llegar acasa
su madre muy emocionada le ahló que había encontrado un mejro trabajo
que el que tenía, y que se mudarían a otro departamento más céntrico en
la ciudad. Después de terminada la cena sonó el celular de su madre la
cual muy acongojada  y sollozando entre tartamudeos repetía el nombre de
su  marido y temblando registraba  una dirección, terminado esto pidio a
los niños que cogieran sus chompas, su padre había parecido, era cierto
el se encontraba hospitalizado, al oir esto Samuel reaccionó
sorpresivamente e iba a cumplir su sueño ver nuevamente a su padre, era
el deseo que aquella noche pidió a las tres estrellas fugaces.

Llegado al hospital, que increible, en la habitación 203, había un señor
identico a él, pero más grande y con algunos bigotes y años de más, era
su padre a quien emocionado y lloroso abrazó y entre lágrimas, preguntó
porque lo había abandonado, y alli el padre explicó lo sucedido; en su
labor de minero encontró una mina a socabón al parecer de carbón,
ingresó allí y encontró una piedra imantada , perfectamente labrada y
que cuando este estuvo saliendo de la mina un grupo de gitanmos  lo
abrodaron quitaron la piedra encerraron en esa mina, caminó días enteros
dentro de ella para encontrar una salida y la halló, pero esta salida
lo llevó a un país lejano por ello le costo años regresar, aunque mal
trecho deshidratado y desfalleciente no deseaba perder a su familia.

después de la explicación, el pueblo entero premió al hijo pródigo
recién llegado y le dieron un trabajo en el municipio para sostener a su
familia, Samuel vivó los mejores años de su vida y despué sde teenr la
dicha total entregó el amuleto a otro niño que conoció cerca a su
barrio, explicándole el uso que debia darle.



La felicidad no se encuentra en objetos, sino en la predisposición positiva de las nobles almas de los seres humanos.
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